Terapia cognitiva basada en Mindfulness

Por: Delia Quispe

dquispe@psicopotenciar.org.pe 

 

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que afecta a la capacidad de la persona para pensar con claridad, afecta su motivación para actuar, modifica el funcionamiento corporal afectando a la alimentación y el sueño, y sume a quien la padece en un dolor y sufrimiento mental intensos, frecuentemente incapacitantes (Segal, Williams y Teasdale, 2013, p. 20).

¿Cómo ayuda la psicoterapia? Cerca del retorno de un episodio depresivo, este viene precedido por una serie de acontecimientos negativos (Ej: pérdidas, rechazos, discusiones) siendo la psicoterapia una posible manera de ayudar en las consecuencias interpersonales de estos acontecimientos, disminuyendo así su recurrencia (Segal, Williams y Teasdale, 2013, pp.34-36).

La Terapia cognitiva basada en Mindfulness (MBCT), parte de las denominadas terapias de tercera generación. Según Segal, Williams y Teasdale (2013), en su libro Terapia Cognitiva Basada en el Mindfulness para la depresión; en relación a cómo se fue originando esta terapia, se encuentra la influencia de la terapia cognitiva de Beck, que surgió entre los años 1960 y 1970, debido a que la MBCT surge como una necesidad de darle un enfoque distinto a las bases teóricas bajo las cuales se dirige esta terapia. Esta, buscaba realizar la intervención terapéutica sobre los pensamientos automáticos y las creencias disfuncionales. En el caso de la depresión, los pensamientos de los pacientes giraban alrededor de la pérdida, fracaso, inutilidad y rechazo. Beck (1973), entonces se percató que eran estos pensamientos los que ocasionaban la depresión y dirigían las conductas de los individuos que presentaban este cuadro.

A pesar del éxito de Beck en su terapia, su aplicación para recaídas en cuadros depresivos resultó ineficiente (Korman y Garay, 2012), por lo que los psicólogos Segal, Williams y Teasdale se plantearon elaborar una terapia cognitiva de mantenimiento, donde los pacientes pudieran recurrir a técnicas para prevenir recaídas, tales como programación de actividades, cuestionamiento de los pensamientos, generación de alternativas, identificación de actitudes disfuncionales, entre otros. Asimismo, resultaría relevante que los pacientes reconozcan los indicadores de recurrencia y recaída (Segal, Williams y Teasdale, 2013, pp. 44-45).

 Posteriormente, los pacientes eran psicoeducados en técnicas pertenecientes al Mindfulness, para tomar consciencia de lo que estaban haciendo en todo momento, y de cada sensación en sus cuerpos mientras realizaban alguna actividad, alejándolos así de la sensación de vivir en “piloto automático” (Segal, Williams y Teasdale, 2013, p. 125). Ello les permitió confirmar que el MCBT era el camino a seguir de esa manera reducir el riesgo de recaída (Korman y Garay, 2012, p. 9). Según Vasquez (2016), el instructor del programa era quien dirigía un ejercicio para que los participantes tomen conciencia de sus distintas partes del cuerpo a través de un escáner corporal, sin necesidad de modificar nada, solo ser conscientes. Para ello, se emplea la meditación a través de la respiración, así como se utilizan los sentidos. Se los instruye a que si vienen pensamientos, sentimientos y sensaciones, éstas vayan y vengan sin que ellos se alejen del presente.

En cuanto a la práctica del mindfulness, es importante que los participantes practiquen a diario estas habilidades adquiridas para seguir ejercitándolas luego del programa. Ello permitiría que mantengan activo el nuevo aprendizaje, lo cual sería relevante para pacientes deprimidos en proceso de recuperación, donde su labor se centraría en prepararse para una posible recaída que podría ocurrir en cualquier momento. La práctica de la consciencia plena incluso ayudaba a que los pacientes pudieran detectar los indicios de recaídas, pudiendo tomar acción oportuna y pertinente ante ello. Es así que más allá de la terapia cognitiva tradicional, donde se buscaba eliminar o modificar estos pensamientos desadaptativos, la MBCT buscaría no luchar con ello, ya que ese intento de querer resolverlo haría que los pacientes den vueltas y más vueltas en ese intento de escapar, quedando atrapados a largo plazo en este ciclo (Segal, Williams y Teasdale, 2013, p. 21).

La creación del programa fue mediante el diseño de 8 sesiones con una duración de dos horas y media cada una, dirigidos al abordaje de diversos cuadros de problemas físicos como mentales. Consiste en prestar la atención debida a cada momento, sin llevar juicios de valor, siendo el objetivo de las primeras cuatro sesiones el aprender los lineamientos del mindfulness. Es necesario que los pacientes comprendan la poca atención que le dan a su vida diaria así como su rapidez para pasar de un tema a otro. Además, es importante conocer cómo traer su mente de nuevo y centrarla en algún punto, como la respiración, siendo conscientes que el divagar puede llevar a la mente a una escalada de pensamientos no favorables a la práctica (Vasquez, 2016).

Las sesiones dan mayor énfasis a la práctica de la meditación, usando diálogos, poesías, relatos, ejercicios de consciencia, entre otros. Algunas de las técnicas utilizadas pueden ser el ejercicio de la pasa, respiración diafragmática, escáner corporal, liberarse de las trampa para monos, entre otros. Utilizadas en primera instancia en el Mindfulness, pero utilizadas por un instructor en el transcurso de las 8 sesiones (Segal, Williams y Teasdale, 2013).

 En conclusión, la Terapia Cognitiva basada en Mindfulness tiene como objetivo central relacionarse con los pensamientos, sentimientos y sensaciones fisiológicas, desde una perspectiva de aceptación, integrándose a la vida diaria. Asimismo, si bien en un inicio se creó con el fin de abordar casos de depresión recurrente, posteriormente, se comprobó que su aplicación resultaba también efectiva para el tratamiento de otros cuadros clínicos como la ansiedad social y el dolor crónico.

Por otra parte, desde que Segal, Williams y Teasdale se plantearon la creación de esta nueva terapia de tercera generación, se han venido diversas investigaciones en relación a la misma, realizando diferentes análisis (Korman y Garay, 2012, pp.9-10) con la efectividad de otras terapias en el tratamiento de la depresión, permitiendo demostrar que la MBCT resultaba ser un abordaje integral y a largo plazo para prevenir las recaídas en depresión, llegando a ser una terapia de mantenimiento de la etapa de remisión de pacientes que ya habían experimentado previamente este cuadro clínico.

 

Referencias: