¿Cómo la creatividad, el arte y la psicología se relacionan a lo largo de la historia?

Por: Isabel Mía Mansilla Jordán  
imansilla@psicopotenciar.org.pe

 

 

 

 

“Llamamos actividad creadora a toda realización humana creadora de algo nuevo, ya se trate de reflejos de algún objeto del mundo exterior, ya de determinadas construcciones del cerebro o del sentimiento que viven y se manifiestan en el ser humano”.

La imaginación y el arte en la infancia (1930) – Lev Semionóvich Vygotsky

 

 

Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha sido creativo; por ejemplo, fue capaz de pintar sus confortables habitaciones desde la época paleolítica; es decir, 40.000 años de antigüedad y que coinciden a su vez con la revolución cognitiva según Harari (2015). Lugares como Lascaux (Francia), Altamira (España), Lauricocha o Toquepala (Perú) son ejemplares de que esta no era una actividad sencilla o realizada al azar. Todo lo contrario, las pinturas murales guardan una técnica fascinante que permite su subsistencia hasta nuestros días.

De este modo, aquellas develan un largo y complejo proceso de evolución del cerebro humano. Es decir, la percepción de objetos novedosos, la atención a diversos elementos en el hábitat, la retención de conocimientos, entre otros, se desarrollaron, se convirtieron en una red intrincada, llena de misterios para la ciencia y que aún son investigados.

Cabe destacar que la creatividad, patentada en toda expresión artística visual, musical o literaria, ha sido uno de los principales objetos de estudio en la ciencia de la psicología. Por ejemplo, un representante sumido en la creatividad y el arte fue Sigmund Freud. Este interés se constata en sus publicaciones sobre el psicoanálisis y el origen las obras de arte de dos grandes artistas del Renacimiento italiano: Un recuerdo infantil de Leonardo Da Vinci de 1910 y El Moisés de Miguel Ángel de 1914.

 

De la misma forma, el afán de comprender la creatividad, su relación con las artes y la psicología humana no fueron indiferentes para Lev Semionóvich Vygotsky.  Según González (2008), Vyvotsky inició un nuevo modelo para entender la psicología debido a su gran curiosidad, amor por el arte y sobre la concepción de este. Ello quedó inmortalizado en su obra La imaginación y el Arte en la infancia de 1930 y Psicología del Arte, la cual no vio la luz hasta 1965. 

Asimismo, los enfoques de la psicología tuvieron un acercamiento con el arte y la cognición Uno en especial deseaba entender qué pasaba cuando se contemplaba las formas, colores y sensaciones que se desprendían de un lienzo. Fue así que este tópico se tornó el foco de atención de la psicología de la Gestalt. Rudolf Arheim en sus libros Arte y percepción visual de 1954, El pensamiento visual de 1969, Entropía y arte de 1971, Nuevos ensayos de la Psicología del Arte 1986, entre muchas otras publicaciones, retratan el profundo interés del autor por encontrar las relaciones entre un objeto artístico, la percepción y cómo esta dinámica puede influenciar al observador.

Por último, pero no menos importante, es necesario mencionar que los historiadores del arte también se centraron en entender al arte desde un punto de vista psicológico. Erwin Panofsky, Herbert Read y Ernest Gombrich son algunos de los historiadores que resultaron ser una revolución para la metodología del estudio del arte: iconológico, formal e histórico-social.

Ahora, el constructo de la creatividad ha tenido una inmensa cantidad de definiciones. Para este breve estudio, se ha seleccionado a Romo (2019) pues esclarece que “la creatividad es una forma de pensar cuyo resultado son cosas que tienen novedad y valor” (p. 73). Con lo anteriormente señalado, surgen nuevas interrogantes: ¿solo los artistas, músicos y literatos son creativos? ¿únicamente los más excelsos científicos son quienes pueden crear nuevas fórmulas o perspectivas de concebir el mundo? ¿cómo se presenta la creatividad en el día a día?

Para responder a este cuestionamiento, Romo (2019) cita la investigación de Boden (1991) en la que señala dos tipos de creatividad: la p-creatividad y h-creatividad. ¿Cómo se distinguen ambas?

Según explica la autora, la primera de ellas se enfoca en el estudio de los procesos; es decir el conjunto de creatividad psicológica/personal. Por el contrario, la segunda proviene de un origen cultural, es decir, una creatividad histórica que data desde tiempos ancestrales y que ha sido heredada al individuo contemporáneo. De este modo, la autora declara que “la h-creatividad siempre implica a la p-creatividad, pero no al revés: la gente puede tener procesos mentales creadores sin que ello signifique conseguir el Nobel […]” (Romo, 2019, p. 76).

De igual modo, el estudio neurofisiológico de la creatividad realizado por Golberg (2019) sostiene que la revalorización de los lóbulos frontales y el hemisferio derecho son de una dominante importancia para la compresión de este proceso. Claro está, es una red que implica diversas conexiones e interrelaciones anatómicas y fisiológicas.

Para sintetizar, Golberg (2019) menciona que hay once engranajes, vinculados a las redes neuronales, que conforman este complejo sistema de la creatividad: a. relevancia, b. novedad, c. capacidad para relacionar conocimiento antiguo con problemas nuevos, d. generatividad y flexibilidad mental, e. empuje y obstinación, f. divagación mental, g. concentración mental, h. actitud iconoclasta, i. consonancia con los principales culturales y sociales, j. habilidades sociales y k. un medio cultural favorable.

Ello invita a proponer la siguiente pregunta: ¿qué podría obstruir a la creatividad? Este artículo propone al estrés como uno de sus principales factores para el bloqueo creativo. Según Barrio et al. (2006), Hans Selye (1935), quien es considerado como el padre en el estudio del estrés, lo considera como la respuesta adaptativa del organismo ante los variados estresores, los cuales son circunstancias o condiciones que son percibidas como amenazantes.

Es de suma importancia recalcar que no todo estrés es perjudicial. Según Rodríguez et al. (2009), se puede hacer una diferencia entre el “eustrés” (estrés en un nivel moderado y favorable para la activación física y mental) y “distrés” (nocivo, torna a la persona incapaz de adaptarse a lo que demanda la situación, lo que provoca respuestas dañinas a nivel físico, psicológico y comportamental). En este sentido, el estrés laboral se ha convertido en uno de los temas de investigación en la psicología organizacional debido a sus efectos en la salud.

Las consecuencias del estrés laboral pueden ser de dos dimensiones: una, relacionada con el aspecto fisiológico y, la otra. con el aspecto del desempeño laboral en las organizaciones. La primera de ellas se relaciona directamente con el deterioro de la salud física y mental (ansiedad o depresión). Vale mencionar, que de persistir los estresores, estos problemas de salud mental podrían agravarse al punto de convertirse en trastornos mentales o agravar cuadros de enfermedades crónicas (Martínez, 2010).

Una de las herramientas para prevenir y combatir esta condición es la arteterapia. De acuerdo con Marxen (2011) “es una técnica terapéutica en la que paciente puede comunicarse con los materiales artísticos, los cuales facilitan la expresión y la reflexión […] es de gran ayuda cuando el funcionamiento normal del individuo se ve alterado” (p.13).

La investigación de Elisondo y Melgar (2020) sobre la creatividad en tiempos de pandemia señala que esta conecta la mente y el cuerpo, a la persona y al contexto; por lo que reorganiza el valor y la diversidad de prácticas ejecutadas en el día a día y las dota de originalidad y novedad. Por este motivo, el estudio en mención indica de una muestra de 302 participantes, 180 practicaron alguna actividad creativa en el periodo de aislamiento. También, las autoras determinaron que la creatividad fue un medio para desarrollar y asumir el control sobre situaciones adversas.

En suma, la creatividad es un proceso que acompaña al individuo a lo largo de toda su historia biológica, histórica, cultural, personal y social. Además, como se ha mencionado, ayuda en la toma de conciencia sobre la capacidad resiliente de los hombres, en especial en estos contextos de pandemia.

 

Referencias:

    • Barrio, J. A., García, M. R., Ruiz, I., & Arce, A. (2006). El estrés como respuesta. International Journal of Developmental and Educational Psychology, 1(1), 37-48. https://www.redalyc.org/pdf/3498/349832311003.pdf

    • Elisondo, R. & Melgar, M. (2020). Everyday Creativity in Times of COVID-19: A Qualitative Study from Argentina. Creativity. Theories, Research, Applications, 7(2), 230-250. https://sciendo.com/article/10.2478/ctra-2020-0013

    • Goldberg, E. (2019). Creatividad. El cerebro humano en la era de la innovación. Crítica.

    • González, F. (2008). Psicología y Arte: razones teóricas y epistemológicas de un desencuentro. Tesis Psicológica, (3), 140-159. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=139012667013

    • Harari, Y. (2015). Sapiens: de animales a dioses: una breve historia de la humanidad. Debate.

    • Martínez, C. (2010). El estrés laboral como factor de riesgos de suicidio. Gestión Práctica de Riesgos Laborales, (74), 12-21. http://pdfs.wke.es/2/8/5/1/pd0000052851.pdf 

    • Marxen, E. (2011). Diálogos entre arte y terapia. Del ‘arte psicótico’ al desarrollo de la arteterapia y sus aplicaciones. Gedisa.

    • Rodríguez, A., Zarco, V., & González, J. M. (2009). Psicología del trabajo. Pirámide.

    • Romo, M. (2019). Psicología de la creatividad. Perspectiva contemporánea. Paidós.

    • Rudolf, A. (2015). Arte y percepción visual. Alianza editorial.