Eficacia de la estimulación cognitiva en el adulto mayor con demencia

Por: Fernanda Obregon
kobregon@psicopotenciar.org.pe

 

 

 

La población de personas adultas mayores ha ido incrementándose paulatinamente desde mediados del siglo XX, esto debido al aumento de la esperanza de vida. La Organización Mundial de la Salud (2017) señala:

La proporción de personas mayores está aumentando rápidamente en todo el mundo, lo cual se calcula, entre 2015 y 2050 dicha proporción casi se duplicará, pasando de 12 a 22%. En números absolutos, el aumento previsto es de 900 millones a 2 000 millones de personas mayores de 60 años.

Este fenómeno se denomina envejecimiento poblacional, el cual no solo implica el aumento de esta población sino también el aparecimiento de condiciones crónicas en la salud física y mental, como las depresiones y las demencias.

Según la OMS (2015), el envejecimiento desde el punto de vista biológico es la acumulación de una gran variedad de daños moleculares y celulares que, con el tiempo conlleva gradualmente una disminución de las reservas fisiológicas y cognitivas, las cuales reducen en general la funcionalidad del individuo y aumentan el riesgo de muchas enfermedades crónicas, entre las más comunes, diabetes, hipertensión, Alzheimer, etc (pág. 27). Por otra parte, Monroy y Alonso (2011) postulan la visión de envejecimiento desde el punto de vista genético como un proceso intrínseco, multifactorial e irreversible en todos los seres vivos a consecuencia de la interacción entre la genética del individuo y su medio ambiente (pág. 26). Es decir que, el envejecimiento es un proceso natural, individual, inevitable y universal en el  que las funciones físicas y cognitivas van disminuyendo con el trascurso del tiempo, además que, a pesar de que todos los seres vivos lo experimentan, no todos lo hacen de la misma forma, debido a que este está sujeto a diferentes factores biopsicosociales como la genética, la biología, el entorno físico y social, las transiciones de vida, su situación socioeconómica, estilos de vida que estas personas han tenido a lo largo de su trayectoria vital, etc. Es decir que cada persona es un mundo distinto que se constituye individualmente, por ende, ningún envejecimiento será igual. De modo que, siempre habrá una proporción de adultos mayores que conserven su salud en buenos términos, y otra que presente problemáticas como las anteriormente mencionadas.

Actualmente, la demencia es la causa más común de patología crónica, lo cual está representando un grave problema en los sistemas de salud, sistemas económicos y sistemas familiares. Según la OMS (2017), las demencias afectan a nivel mundial a 47 millones de personas, de las cuales alrededor del 60% viven en países de ingresos bajos y medios. Cada año se registran cerca de 10 millones de nuevos casos. Se calcula que entre un 5% y un 8% de la población general de 60 años o más sufre demencia en un determinado momento. Y se prevé que el número total de personas con demencia prácticamente pase a cerca de 75 millones en 2030 y a casi el triple en 2050.

La demencia es un padecimiento silencioso, que se camufla con el proceso normal de envejecimiento, lo que resulta difícil de visibilizar a nivel familiar y profesional. Su evolución es compleja, en muchas ocasiones puede presentar atrofia cerebral sin presentar síntomas de deterioro cognitivo, después de años de evolución (5-15 años). Por lo que representa un grave problema a la hora de diagnosticar tempranamente. Este síndrome afecta al adulto mayor biopsicosocialmente, repercutiendo progresivamente en sus funciones, su personalidad y lo más importante en su calidad de vida.

Existen una serie de fármacos que solo ayudan a mitigar los síntomas de la demencia, más no a curar o disminuir significativamente la evolución de la demencia, sin embargo, existen tratamientos no farmacológicos, complementarios a los fármacos, que ayudan a estimular las funciones cognitivas, con el fin de preservar las funciones que todavía se encuentran en buen estado, y así, mantener y amplificar la autonomía del adulto mayor el mayor tiempo posible. La técnica más empleada como tratamiento no farmacológico es la estimulación cognitiva.

La estimulación cognitiva puede ser una opción de estrategia terapéutica, la cual se fundamenta en la teoría de la neuroplasticidad cerebral, la cual refiere a la capacidad del cerebro para recuperarse y reestructurarse; en la neuropsicología cognitiva y las terapias de modificación de conducta, cuyo objetivo principal es favorecer la funcionalidad básica e instrumental del paciente (Fundació ACE. Institut Català de Neurociències Aplicades; Alzheimer Centre Educacional, 2004, pág. 18).

Cuando hablamos de actividades básicas nos referimos a aquellas tareas orientadas al cuidado y mantenimiento del cuerpo como: alimentarse, aseo e higiene, vestido, etc.  En cambio, las actividades instrumentales son aquellas tareas más complejas que involucran una interacción con el entorno, como: movilidad, cocinar, comunicación, manejo del hogar, del dinero, medicación, etc.

Actualmente no quedan claras las evidencias sobre el poder de las intervenciones cognitivas. Sin embargo, existen algunos datos en la literatura que demuestran la eficacia de la estimulación cognitiva y su posible efecto sobre la evolución en la demencia. Esta terapia no solo plantea una alternativa terapéutica de mantenimiento cognitivo en personas con Demencia, sino permite al adulto mayor estar activo cognitivo y funcionalmente, evitando así caer en el sedentarismo físico y cognitivo. De manera que instaurar esta técnica en programas de envejecimiento activo y como prevención de muchas enfermedades mentales sería una excelente propuesta para el plan de salud mental.

Debemos recalcar que la estimulación cognitiva a corto plazo no genera ningún efecto sobre la demencia, de modo que, para obtener resultados positivos es necesario ser persistentes y pacientes, es decir se debe realizar una intervención de por lo menos 2 veces por semana para no perder la continuidad y los beneficios del tratamiento (Cove & otros, 2014). Además, es importante tener en cuenta que cada intervención es diferente, puesto que, la estimulación cognitiva siempre debe ser adaptada a las necesidades del adulto mayor con demencia (Park, Kim & Shim, 2019).

La terapia de estimulación cognitiva demás de poseer propiedades efectivas, tiene el potencial de ser rentable, sostenible, adaptable y accesible (Knapp & otros, 2018); (Orgeta & otros, 2015); (Paddick & otros, 2017), es decir que, no solo los profesionales la pueden ejercer, sino también los cuidadores familiares. Existen una serie de actividades que se pueden realizar en el hogar para estimular al adulto mayor, por ejemplo: mientras cocina, puede pedirle al adulto mayor con/sin demencia que realice alguna actividad de menor riesgo como pelar alguna legumbre con las manos, barrer, limpiar la mesa, así como también, pueden juntos cantar y recordar letras de canciones, ver álbumes de fotos, etc. Existe una extensa gama de tips que pueden hacer desde casa los cuidadores como complemento a la terapia farmacológica.

El estudio Cognitive stimulation therapy (CST) for people with dementia—who benefits most?  (Aguirre & otros , 2012) menciona que el uso de estrategias de evocación de recuerdos tiene muchos beneficios en la orientación hacia el aquí y ahora, y funcionan mejor en personas más ancianas. Por otro lado, el estudio Effectiveness of weekly cognitive stimulation therapy for people with dementia and the additional impact of enhancing cognitive stimulation therapy with a carer training program (Cove & otros, 2014) menciona que los resultados positivos de la intervención pueden estar más relacionados con los beneficios sociales y/o la autoestima. Es decir, podrían estar más ligados a la interacción con otras personas, que a las propias actividades realizadas.

 

En conclusión, a pesar de todas las dudas que surgen acerca de la eficacia de la intervención de estimulación cognitiva en personas adultas mayor con demencia, varios estudios coinciden que la estimulación cognitiva en adultos mayores con demencia posee beneficios preventivos y mitigantes en las personas con/sin demencia que ayudan a mejorar su cognición y la calidad de vida. (Aguirre & otros , 2012), además que, ayudan a mejorar otros aspectos como la autoestima, autonomía, etc. Es importante recordar que esta terapia ha brindado en varios pacientes resultados positivos siempre y cuando, estos lleven un tratamiento farmacológico, una intervención a largo plazo de sesiones continuas y adaptadas a las necesidades cognitivas del paciente.

Referencias:

    • Aguirre, E., Hoare, Z., Streater, A., Spector, A. & Woods, B. (2012). Cognitive stimulation therapy (CST) for people with dementia—who benefits most? Geriatr Psychiatry, 28 (3), 284-290. DOI 10.1002/gps.3823

    • Cove, J., Jacobi, N., Donovan, H., Stott, J., Spector, A. & Orrell, M. (2014). Effectiveness of weekly cognitive stimulation therapy for people with dementia and the additional impact of enhancing cognitive stimulation therapy with a career-training program. Dovepress, 9, 2143–2150. DOI 10.2147/CIA.S66232

    • Fundació ACE. Institut Català de Neurociències Aplicades; Alzheimer Centre Educacional. (2004). Volver a empezar: Ejercicios prácticos de estimulación cognitiva para enfermos de Alzheimer. Glosa.

    • Knapp, M., Thorgrimsen, L., Patel, A., Spector, A., Hallam, A., Woods, B. & Orrel, M. (2018). Cognitive stimulation therapy for people with dementia: cost-effectiveness analysis. British Journak of Sychiatry, 188, 574-580. DOI 10.1192/bjp.bp.105.010561

    • Monroy, N. & Alonso, M. (2011). La influencia de los genes en el envejecimiento. Revista Academia mexicana de ciencias, 62 (1), 26-31.

    • Organización Mundial de la Salud. (2015). Informe mundial sobre el envejecimiento y la salud. Biblioteca de la OMS. https://ergoftalmologia.com/documentacion/Noticias/envejecimiento_OMS.pdf

    • Organización Mundial de la Salud. (12 de diciembre de 2017). La salud mental y los adultos mayores. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/la-salud-mental-y-los-adultos-mayores

    • Organización Mundial de la Salud. (21 de septiembre de 2020). Demencia. http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs362/es/
    • Orgeta, V., Leung, P., Yates, L., Kang, S., Hoare, Z., Henderson, C., Whitaker. C., Burns, A., Knapp, M., Leroi, I., Moniz-Cook, E., Peasron, S., Simpson, S., Spector, A., Roberts, S., Russell, I., De Waal, H., Woods, R. & Orrell, M. (2015). Individual cognitive stimulation therapy for dementia: a clinical effectiveness and cost-effectiveness pragmatic, multicentre, randomised controlled trial. Health Technology Assessment, 19 (64), 1-108. DOI 10.3310/hta19640

      Paddick, S., Mkenda, S., Mbowe, G., Gray, W., Kisoli, A., Catherine, D., Walker, R. (2017). Cognitive stimulation therapy as a sustainable intervention for dementia in sub-Saharan Africa: feasibility and clinical efficacy using a stepped-wedge design. International Psychogeriatrics, 29 (6). pp. 979 – 989. DOI: 10.1017/S1041610217000163

    • Park, J., Kim, M., & Shim, H. (2019). Effects of a Multicomponent Cognitive Stimulation Program on Cognitive Function Improvement Among Elderly Women. Elsevier Korea, 13 (5), 1-7. DOI 10.1016/j.anr.2019.11.001