LA ANSIEDAD EN TIEMPOS DE COVID-19

Por: Fiorella Aguilar
faguillar@psicopotenciar.org.pe

A inicios del 2020, la Organización Mundial de la Salud declaró el brote de la COVID-19 como un grave problema global de salud pública. Debido a la propagación de este virus a nivel mundial, las autoridades de muchos países están actuando para frenar la pandemia. Por ello, se han implementado medidas urgentes como la declaratoria del estado de emergencia sanitaria a nivel nacional, el distanciamiento y asilamiento social, el uso obligatorio de mascarilla y el lavado constante de manos.

Este periodo de crisis está generando en toda la población cambios en diversas áreas: laboral, económica, académica, emocional, conductual, física, entre otras.

  • Respecto a la actividad económica, esta se ha visto duramente golpeada; razón por la cual, muchas personas han sido despedidas de sus centros laborales. Ello, a su vez, ha ocasionado que se queden sin los recursos necesarios para cubrir necesidades básicas de alimentación, estudios, vivienda, etc.
  • En el área emocional, se pueden presentar sentimientos de ansiedad, impotencia, frustración, miedo, culpa, irritabilidad y/o tristeza.
  • Los cambios conductuales que podemos observar son  en el aislamiento, llanto, dificultades para el autocuidado y descanso, etc. (MINSA, 2020).
  • En lo cognitivo pueden aparecer dificultades para concentrarse, para pensar de forma clara o tomar decisiones, fallas en la memoria y pensamientos obsesivos.
  • En el área física encontramos dificultad respiratoria, cefaleas, mareos, molestias gastrointestinales, contracturas musculares, agotamiento físico, alteraciones en el apetito y en el sueño (MINSA, 2020).

Además, se puede presentar el agravamiento de problemas de salud crónicos, problemas de salud mental y mayor consumo de alcohol, tabaco u otras drogas (Centro para el Control y la Prevención de enfermedades, 2020).

 Ahora, veamos quiénes son los que podrían verse afectados con intenso estrés por esta crisis sanitaria. En esta población encontramos a los adultos mayores, los niños, los adolescentes, personas con enfermedades crónicas que tienen mayor riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19, el personal de salud, el personal de respuesta a emergencias y las personas con trastornos mentales, incluidas las personas con trastornos por abuso de sustancias (Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, 2020).

Dentro de este sector de la población se consideran aquellos que sufren un trastorno de ansiedad o algún tipo de cuadro depresivo. Esto se debe a que el miedo a que todo se salga de control y no ser capaz de tolerar la incertidumbre son características comunes de los trastornos de ansiedad.

Por consiguiente, es entendible que muchas personas con ansiedad sientan que se están enfrentando a un gran desafío (Fondo de Aseguramiento en Salud de la Policía Nacional del Perú, 2020). Asimismo, existen otros síntomas de la ansiedad como la sensación de nerviosismo, agitación, tensión, sensación de peligro inminente, pánico o catástrofe, aumento del ritmo cardíaco, respiración acelerada, sudoración, temblores y sensación de debilidad o cansancio.

Para hacer frente a esos síntomas, lidiar con esta y otras situaciones críticas y tener una mejor calidad de vida es importante cuidar el cuerpo y la mente. En ese sentido,  a continuación les proponemos las siguientes medidas de autocuidado:

  • Dormir lo suficiente (acostarse y levantarse a la misma hora todos los días).
  • Participar regularmente en actividad física, ya que el ejercicio puede ayudar a reducir la ansiedad y mejorar el estado de ánimo (una actividad que incluya movimiento, como danza, aeróbicos, artes marciales, etc.) 
  • Comer de manera saludable (elegir una dieta balanceada y limitar la cafeína, ya que puede agravar el estrés y la ansiedad).
  • Buscar tu equilibrio personal (enfocarse en el crecimiento personal, explorar diversas opciones de relajación, compartir las preocupaciones, etc.)
  • Mantener los vínculos significativos (utilizar las diversas opciones de los medios de comunicación modernos para seguir conectado con familiares y amigos).

En conclusión, es fundamental que las personas con algún tipo de problemas de salud mental, como la ansiedad, continúen con su tratamiento y estén muy atentas a la aparición de nueva sintomatología o al agravamiento de los síntomas anteriormente mencionados. Para ello, la participación de la familia es fundamental para detectar estos cambios en el estado físico, ánimo y/o conducta y así poder tomar medidas al respecto.

Finalmente, cabe mencionar que frente a situaciones tan difíciles como las actuales, pasar por algunos de los síntomas mencionados es entendible. Sin embargo, si estos llegan a ser muy intensos, duraderas e interfieren en la vida diaria, pueden ser perjudiciales y es recomendable buscar ayuda.

Referencias:

Centro para el control y la prevención de enfermedades. (2020). Estrés y como sobrellevar la situación. Recuperado de https://espanol.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/daily-life-coping/managing-stress-anxiety.html

Fondo de Aseguramiento en Salud de la Policía Nacional del Perú. (2020). La salud mental en tiempos de COVID -19. Lima: Perú. Recuperado de https://www.gob.pe/institucion/saludpol/noticias/112161-la-salud-mental-en-tiempos-de-covid-19

Ministerio de Salud. (2020). Guía técnica para el cuidado de la salud mental del personal de la salud en el contexto del COVID-19. Lima: Perú. Recuperado de http://bvs.minsa.gob.pe/local/MINSA/5000.pdf

Organización Mundial de la Salud. (2020). Medidas de protección básicas contra el nuevo coronavirus. Recuperado de https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public?gclid=EAIaIQobChMIy_XW2NXF6QIVjbbICh2bCAICEAAYASABEgJaBPD_BwE Organización Panamericana de la Salud. (2020). Consideraciones psicosociales y de salud mental durante el brote de COVID-19.